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En varios países del mundo, crece la polémica sobre el cuidado hacia los animales por parte de los zoológicos. Desde estos lugares aseguran que los animales reciben la mejor atención por partes de sus cuidadores y afirman que se les otorga las mejores condiciones para desarrollar su vida.  Organizaciones no gubernamentales defensoras de los derechos animales desmienten estas declaraciones y manifiestan que estos animales sufren consecuencias muy serias e irreversibles por estar expuestos tanto tiempo al público, por pésimas condiciones de hábitat, además de haber negligencia por parte de los dirigentes. El interrogante es: ¿Los zoológicos son lugares de exhibición de distintas especies o cárceles para animales?

La Argentina cuenta con 13 establecimientos que entran en la categoría de “Zoológicos”. Estos son: Zoo de Batán, Bioparque Temaikén, Bubalcó, Parque Argentino, Zoo de Buenos Aires, Zoológico de Córdoba, Zoo de Florencio Varela, Jardín zoológico y botánico de La Plata, el Zoo de Rawson y el de América, Zoológico de Mendoza, de Luján y el de Sáenz Peña.

El Zoológico de la ciudad de Buenos Aires ubicado en el barrio de Palermo será el punto principal de análisis. Este lugar abierto al público todos los días del año, ocupa un radio de 18 hectáreas y alberga 2000 especies, entre ellas 89 de mamíferos, 49 de reptiles y 175 de aves, sumando un total de más de 2500 animales.

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Las denuncias hacia este lugar se van haciendo  cada vez más fuertes a raíz del aumento de muertes de varios animales que se produce cada año en el establecimiento por supuesta explotación de los animales y negligencia en el cuidado. Además, distintas organizaciones defensoras de los animales explican que los animales no pueden vivir allí por las altas temperaturas que hay en verano y debido a la contaminación sonora a causa de las avenidas con importante tránsito vehicular que rodean el lugar. Las últimas y más polémicas muertes en el Zoo de Buenos Aires han sido:

  • Año 2012: La noche del 24 de diciembre murió Winner, el único oso polar que poseía el establecimiento. En un comunicado, el Zoo lamentó la pérdida de Winner y explicó que la causa de su deceso fue la combinación de un temperamento nervioso mezclado con inusuales picos de temperatura (45° grados de sensación térmica fue la máxima de ese día) y se presume que otra de las causas de su muerte fue al alterarse por la pirotecnia por los festejos de Nochebuena.

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  • Año 2014: En el mes de octubre murió una jirafa de un año de edad al ser trasladada desde el Zoo de Buenos Aires hasta una institución privada en la provincia de Rio Negro. El animal, según las autoridades, sufrió lesiones “al entrar en pánico tras percibir ruidos desacostumbrados”.
  • Año 2015: Uno de los casos más polémicos y conocidos. En plenas vacaciones de invierno, murieron dos lobos marinos con tres días de diferencia. Los dirigentes del lugar remarcaron que no hubo cambios en su proceso alimenticio. Desde la ONG Sin Zoo denunciaron que uno de los animales murió luego de haber realizado 15 shows en un día en el acuario y que el otro falleció por ingerir demasiados alimentos. Pasaron 5 meses del hecho, y nunca se dieron a conocer las causas de sus muertes.

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Ante esto, Nuria Kojuzner, médica veterinaria, quien trabaja en una clínica para animales desde hace más de 30 años dijo: “No es natural que un lobo marino haga un show. No es natural que los animales salten por un aro y le peguen a una pelotita. A los lobos marinos se los disciplina a través de métodos que modifican su conducta y esto causa mucho sufrimiento en el animal”.

  • Año 2015: En el mes de octubre, murió Esperanza, una de las dos jirafas mellizas nacidas en el establecimiento. Hubo fuertes críticas hacia la administración del zoológico. Los trabajadores se quejaron por la falta de apoyo de la empresa concesionaria para tratar casos como estos. “Tuvimos que ir con nuestros autos a comprar las drogas que no había”, dijeron desde el equipo técnico.

Según un informe de la Auditoría de la Ciudad de Buenos Aires, se perdieron más de cien especies en los últimos 20 años: el 55% de las aves y el 23% de los mamíferos.

Mientras tanto, la presión por transformar el zoológico en un jardín ecológico sin jaulas ni reproducción de especies exóticas crece desde la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires y desde las agrupaciones que activan por los derechos de los animales. “SinZoo” es una organización no gubernamental defensora de los derechos de los animales y ha sido la pionera en la realización del proyecto “Jardín Ecológico”. Los activistas y voluntarios de esta organización realizan frecuentes charlas abiertas de concientización y se reúnen todos los domingos cada 15 días frente al Zoo de Palermo, con carteles y pancartas, para alertar a los peatones sobre la negligencia en el cuidado hacia los animales y para reclamar también el cierre definitivo del Zoo y su transformación en un jardín ecológico.

María Laura Fontán es coordinadora de Sin Zoo y expresó: “Este proyecto nació en el año 2012. Lo que queremos hacer con el zoo es un cierre paulatino.  Queremos censar a los animales y hacer una evaluación de ellos. Ver cuáles de los animales autóctonos se pueden rehabilitar y ser enviados a reservas o santuarios” Y agregó: “El jardín ecológico estaría abierto para el público pero no habría observación directa de los animales. Si una persona quiere ver a los animales se puede realizar mediante videos o filmaciones, o sino a través de un sencillo sistema de espejos. La idea es que haya una fusión con ONG´S y lugares para niños relacionados a la educación ecológica, aprendiendo sobre el reciclaje y el cuidado de los animales”.

El proyecto Jardín Ecológico ha sido presentado en el año 2013 en la Legislatura porteña pero aún no ha tenido tratamiento en el recinto. Desde Sin Zoo manifiestan que el proyecto “está detenido y no se quiere tratar”. Actualmente, distintas organizaciones aliadas se encuentran juntando firmas en las calles y a través de la plataforma web www.change.org , para poder adjuntarlas en las planillas del pedido presentado en la Legislatura. Las bases de este proyecto indican que el Jardín Ecológico:

Será un paseo público para la concientización sobre: El respeto a la naturaleza / Los derechos de los animales / La promoción de temáticas ambientales

Será un espacio de preservación y rehabilitación de la fauna silvestre autóctona, sin exhibición al público ni exposición a situaciones de stress en los animales.

Recibirá animales provenientes de decomisos, secuestros, maltrato o abandono, procurándoles atención médica y la oportuna liberación en su correspondiente hábitat o el traslado a santuarios o reservas, locales o del exterior, que reúnan las condiciones para albergarlos.

Prevé un espacio para la labor de ONGs, Fundaciones, Asociaciones, etc., públicas o privadas, sin fines de lucro, que tengan por finalidad la defensa del ambiente y/o de los derechos de los animales.

“Nosotros planteamos una transformación completa del Zoológico porteño en un Jardín Ecológico porque todo ese predio no puede ser demolido ya que está considerado como Patrimonio de la Ciudad de Buenos Aires. Si ese lugar no fuera patrimonio,  hace muchos años habría un Shopping o un complejo de torres. No lo han hecho porque no han podido”, expresó Gerardo Viglia, abogado animalista y dirigente de Sin Zoo.

El Zoológico de Buenos Aires fue inaugurado en 1875 por el ex presidente Domingo Faustino Sarmiento. Este establecimiento no sólo fue declarado Patrimonio de la Ciudad sino también que por su significación histórica y cultural, fue reconocido como Monumento Histórico Nacional por Decreto Nº 437 del 16 de mayo de 1997, firmado por el entonces presidente Carlos Saúl Menem.

Uno de los casos más conocidos y polémicos en la historia del zoo fue el caso de un elefante que el 19 de mayo de 1943fue sacrificado con 35 disparos. La excusa de la institución por ese entonces fue que el animal “sufría de locura”.

Muchos han sido los debates y entrecruzamientos en la historia del Zoológico de Buenos sobre qué medidas se deberían tomar con el establecimiento. Los derechos de los animales fueron progresando en gran medida desde la creación del zoológico en 1875 hasta hoy en día. Estos avances se fueron logrando a través del esfuerzo de miles de personas defensoras de los derechos animales que lograron conseguir las sanciones de leyes importantes tales como la ley  Nacional de maltrato animal 14.346 que establece penas para las personas que maltraten o hagan víctimas de actos de crueldad a los animales y la ley 1446 de la ciudad de Buenos Aires que prohíbe el funcionamiento de circos y espectáculos circenses en los que intervengan animales cualquiera sea su especie.

El último proyecto presentado por una entidad gubernamental fue una iniciativa de la ciudad de Buenos Aires con Mauricio Macri como Jefe de Gobierno. Esta  se denominó “Zoo verde” y fue lanzada este año, el 29 de abril (Día del animal). Este proyecto plantea 3 ejes fundamentales:

  • Eliminar el ingreso de especies exóticas
  • Trasladar a los animales con daños o trastornos a centros de recuperación en Argentina o en el exterior del país
  • La creación de un fondo de 1,3 millones de pesos para la conservación de especies en peligro de extinción

“El proyecto de Jardín Verde de la ciudad de Buenos Aires fue avasallado por el proyecto Jardín Ecológico. En el fondo, “Jardín verde” proponía poner más plantitas, pintarlo de verde y seguir exhibiendo a los animales al público lo que significa una de las causas de mayor sufrimiento para ellos. Por estos motivos, el proyecto de la ciudad fue decayendo y hoy en día está casi sepultado” manifestó Victoria Gonzales Silvano, especialista en derecho animal.

Luego agregó: “Muchas personas plantean que hay que mejorar las condiciones de los zoológicos y toman como ejemplo el zoológico de Japón que tiene muy buenas condiciones de infraestructura. Yo a ellos les digo: ¿Qué pasa si los agarro a uno de ustedes y los encierro en el lugar que más les guste en el mundo y les pongo televisión, play station, aire acondicionado, vista al mar y a las montañas? Todos me responden lo mismo y me dicen que te volvés loco”. Y finalizó: “Ningún Zoológico es bueno porque ningún animal merece estar encerrado a pesar de que le ofrezcan las mejores condiciones de vida. Los animales merecen estar libres”

Según los dirigentes de Sin Zoo, “la exhibición al público de los animales sumado a otros factores como la negligencia en el cuidado y el encierro produce comportamientos anormales o la enfermedad conocida como zoocosis”. En la página web de distintas organizaciones defensoras de los animales explican que la zoocosis es una patología psíquica a la que también se la conoce como “locura del cautiverio”. Son comportamientos anormales que presentan los animales debido al encierro o a su exhibición continua al público. Algunos de los síntomas pueden ser:

-Golpear y morder los barrotes y rejas de su jaula.

–Pasear continuamente de un lado a otro.

–Balancearse continuamente.

–Inclinar repetidamente su cabeza.

–Jugar o comerse sus excrementos.

–Vomitar y comer sus vómitos, como un tipo de bulimia.

–Avanzar un paso y retroceder, una y otra vez.

–Gruñidos excesivos y mantenidos.

–Automutilación, mordiscos en cola, patas u orejas

“Estas conductas irregulares suelen ser irreversibles luego de que se realizan por un tiempo prolongado” manifestó la médica veterinaria, Nuria Kojuzner.

Por su parte el abogado animalista, Gerardo Viglia, dijo: “Hay negligencia por parte del zoológico porque  tenemos documentación donde en algunos recintos los enchufes se encuentran al alcance de los animales, la vegetación es artificial y en algunos terrenos el piso es de cemento”. Y agregó: “Si ustedes miran en Youtube, hay un video que se llama “El elefante bailarín”, y se van a encontrar a Mara, que es la elefante que vive en el Zoo de Palermo. Ella proviene de la explotación en el Circo Rodas y lo que sucede es que cuando este lugar quiebra, a Mara la trasladan al Zoo de Palermo. Y hoy la podes ver a ella en el pequeño predio que se encuentra mostrando conductas anormales”

Finalmente sentenció: “En Plaza Italia no tenemos un centro de rehabilitación sino una cárcel de animales que responde a un concepto muy antiguo: la captura y el encierro de un animal para exhibición con fines de entretenimiento ajeno”.

Una de las manifestaciones más importantes realizadas en el Zoológico de Buenos Aires ocurrió hace dos días cuando distintas organizaciones defensoras de los derechos de los animales realizaron un abrazo al Zoo porteño reclamando el cierre del establecimiento y la aprobación del proyecto del “Jardín Ecológico”. Los organizadores de este “Abrazo al Zoo” fueron los voluntarios, activistas y dirigentes de SinZoo, quienes hicieron invitación a muchas otras organizaciones defensoras de los animales. La convocatoria fue a través de las redes sociales y participaron aproximadamente unas 3000 personas. Una vez en el lugar, la consigna consistía en que todas las personas rodeen todo el perímetro del establecimiento tomándose de las manos y mostrando los carteles de reclamo.

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Algunos de los reclamos eran: “No al maltrato animal”, “Los animales no son nuestros esclavos, los queremos libres”,” No avales mi cautiverio, no vengas al Zoo”, “Liberación animal ya”, “Ningún animal nació para ser payaso”, entre otros.

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“¡El 2012 nos encontró protestando, el 2013 y 2014 nos encontró proponiendo, y este año vamos a estar exigiendo el cierre y la transformación del Zoológico de Palermo!” manifestaba a través de los parlantes la coordinadora general de Sin Zoo, mientras las 3000 personas se tomaban de las manos para poder rodear el gran perímetro del lugar.

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Desde el Zoológico de Buenos Aires, se han negado a otorgar información sobre las condiciones físicas y mentales en que se encuentran los 2500 animales de los cuales son responsables. Ana María Pirra, jefa de prensa del Zoo de Buenos Aires, dijo que “ningún empleado del Zoo de Buenos Aires podía dar declaraciones debido a que el Director del Zoológico de Buenos Aires, Gabriel Aguado, se encontraba fuera del país en un viaje por más de 3 semanas”. A su vez, la jefa de prensa manifestó telefónicamente que ella no podía otorgar al medio ninguna entrevista con un empleado del Zoológico ya que las preguntas enviadas eran “polémicas” y “conflictivas”, y en caso de poder responderlas, debía estar presente el Director del establecimiento para que estas sean respondidas por un miembro del Zoológico. Algunas de las preguntas enviadas a la Directora de prensa del Zoo para que sean respondidas en un encuentro privado, eran las siguientes:

1) ¿Cómo es la alimentación de los animales? ¿Qué tipos de alimentos se le dan? ¿Cuantas veces al día?

2) ¿Que maniobras realizan cuando uno de los animales tiene algún trastorno mental o algún daño físico? ¿Qué cuidado se les otorga? ¿Hay un área de rehabilitación? ¿Podría contarme el caso de algún animal que se haya rehabilitado en el Zoo?

3) Los animales, en su gran mayoría, suelen descansar por la noche, pero ¿Tienen algún lugar de descanso durante el día si quieren hacerlo?

4) ¿Observan que los animales tengan alguna conducta irregular por estar mucho tiempo expuestos al público? Si esto sucede, ¿Que recaudos se deben tomar?

5) Como sabrán, fue un hecho noticioso la muerte de dos lobos marinos durante las vacaciones de invierno y desde diferentes medios se ha asegurado que estos dos animales murieron por una explotación, debido a que realizaban una gran cantidad de shows. ¿Podrían decirnos cuál fue el verdadero motivo de su muerte?

6) ¿Cuáles son los últimos animales que han nacido en el Zoo? ¿Qué cuidado se les debe otorgar a los recién nacidos?

El silencio fue la maniobra elegida por los dirigentes del Zoo de Buenos Aires. La información a la que se puede acceder sobre este establecimiento es a través de su sitio web donde manifiestan estar comprometidos con el bienestar animal y da cuenta sobre varios programas pilares de conservación que lleva adelante desde hace años. Estos son: Proyecto de conservación Cóndor Andino, Programa de Conservación de Tortugas Marinas, Programa de Conservación y Rescate de Aves Rapaces, Centro de Rescate de Fauna Silvestre y el Laboratorio de Biotecnología Reproductiva para la Conservación de Fauna Silvestre. Sin embargo, no sólo las organizaciones defensoras de los animales sino las mismas familias que pagan la entrada y asisten al lugar declaran que el Zoo de Buenos Aires se “está cayendo a pedazos” y que en los últimos 20 años hubo una “gran decadencia en las  estructuras edilicias del zoo por falta de inversiones”. Mientras tanto, cada vez con más las personas que se unen por un mismo reclamo: la liberación animal. Y desde las organizaciones defensoras de los animales no solo anhelan cumplir con este propósito, sino también se ilusionan que para el año 2016 se apruebe el proyecto que prevé el cierre definitivo del Zoo de Buenos Aires y su transformación en un Jardín Ecológico, y lograr de una vez por todas, modificar la calidad de vida de cientos de animales.

Por Juan Pablo Aguiló

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