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Marcha del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

En Argentina cada 30 horas es asesinada una mujer.

No bastaron los reclamos, los gritos, el hashtag, la foto, la convocatoria, la marcha… Los trágicos atentados hacia las mujeres parecen ir en aumento y a pesar de que la problemática “les explotó en la cara” a cientos de políticos, dirigentes, asesinos, a todos… hoy el femicidio es un tema de actualidad permanente en la agenda de los medios y en las bocas de muchos. Porque ya es imposible esconderlo, taparlo.

Las mujeres lograron hacerse visibles y tras esa clara consigna -“¡Basta de Femicidios!”- visibilizaron su dolor y el de muchas compañeras, familiares y amigas que ya no pueden luchar.

El #NiUnaMenos se convirtió en un símbolo, es tema de conversación en cada mesa, una frase que se impuso en una sociedad machista para romper con la mentalidad opresora y defender los derechos de las mujeres.

Ya pasaron más de seis meses de ese 3 de junio que juntó a militantes de diversos partidos y opuestas ideas para revelarse y generar un quiebre ideológico en la historia argentina. La lucha continúa.

Luego del XXX Encuentro Nacional de Mujeres en Mar del Plata, la causa siguió en las voces de muchos quienes prepararon el terreno para la marcha convocada el 25 de noviembre, día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer.

“La marcha no contribuyó a que se disminuyeran los actos de violencia pero sí a que muchísimas mujeres se empoderen. Ha generado dudas en cuanto al dominio machista del espacio público”, indicó el psiquiatra y especialista en temas de género, Enrique Stola.

“No parece, yo no manejo estadísticas pero hubo muchos casos posteriores. Igualmente considero que no está en la cabeza de quien organiza la marcha lograr frenar esto sino ejercer presión social para que los que tengan que actuar que actúen. Se apunta a que en largo plazo haya un cambio cultural”, agregó la periodista editora de la revista Barcelona y la autora del libro #NiUnaMenos, Paula Rodríguez.

“Lo que sabemos es que después del 3 de junio y del XXX Encuentro Nacional de Mujeres y además, luego del asesinato de Diana al cual consideramos como un crimen de odio, cambiaron algunas cosas entre ellas, se usa por primera vez  el Protocolo de Investigación de Femicidios especializado en género que dio resultados rápidos y buenos: la gente debe saber que hay dos detenidos que probablemente sean los ejecutores del crimen de Diana”, señaló Romina Pereyra (Secretaría de género de La Matanza) amiga de la ex militante trans asesinada Diana Sacayán, “Creemos que algunas cosas simbólicas y culturales han cambiado pero el nudo patriarcal de la sociedad no cambió en lo más mínimo, y mucho menos cambió la justicia, con quien nos enfrentamos cotidianamente nosotras”.

Lo cierto es que la marcha convocada el 3 de junio si bien se realizaba en pedido de que se terminara con los crímenes, como se sabe, los cambios estructurales no se dan de un día para el otro sino que se van generando pequeños logros. En este caso, se rompió con un paradigma social de pensamiento, o de algún modo, se lo cuestionó. Luego de la movilización nadie se animaría a hablar del femicidio de la misma manera en la que lo hubiesen hecho meses atrás, se generó una importante toma de conciencia.

“Es muy difícil que haya marchas tan masivas”, comentó Rodríguez respecto de la posibilidad de una futura marcha con las características de la de junio, “esto tiene que ver con una conjunción de factores que son complicados que se vuelvan a dar. Son producto de  una necesidad social muy fuerte del momento”.

Sin embargo, la batalla no termina. Fernanda Gil Lozano, ex diputada candidata al Parlasur por UNA, hizo hincapié en la ley nacional 26.485, de Protección Integral de la Violencia contra las mujeres sancionada en 2009; “una ley hermosa que aún reclama su implementación total.”

La pregunta es: ¿Por qué ocurre esto?

“Creemos que las leyes están y que hay que apuntar al cumplimiento de las mismas pero la batalla es cultural”, mencionó el trabajador social y activista de derechos humanos Fabián Gaitán. “Hay jueces que dejan femicidas sueltos, prostituyentes sueltos, que son cómplices de las trata de mujeres. Hay que denunciar estás aberraciones, seguir y acompañar”. A lo que Stola agrega: “ningún juez se hace cargo, porque a su vez los jueces son cómplices porque pertenecen a esa mentalidad machista donde lo que se protege es el derecho de los golpeadores y no el de los niños y las mujeres víctimas.”

Para Romina Pereyra la cuestión de la inacción se da por los intereses existentes en el Poder Judicial. “Muchas veces existe un tipo que te agrede, tu marido que te golpea pero después hay un juez que lo ampara, que le da legitimación. Ese es el problema más fuerte: que la justicia en la Argentina no responde a los intereses de las mujeres sino que al patriarcado”. En este punto también agregó que junto con sus compañeras de militancia están luchando para que todas las mujeres víctimas de violencia tengan un abogado gratuito, “ahora, todo eso requiere de un sistema estatal que garantice por un lado, la protección de la mujer desde el punto de vista de ser un Estado de garantías pero además, un Poder Judicial que tiene jueces del Opus Dei que ganan 100.000 dólares al año; es muy difícil de cambiar si es que no se ejecuta una Reforma Política y del Poder Judicial.”

Gil Lozano, también se detuvo en la justicia y sintetizó que considera aberrante que muchas veces luego de que un agresor mata a su mujer aún así los jueces le conceden la patria potestad sobre sus hijos.

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Marcha de hombres en pollera

Veinte días antes de la marcha del 25 N se llevó a cabo en distintos puntos del país una movilización de hombres en pollera contra el femicidio bajo la consigna “#UnoMasXNiUnaMenos”. La misma estuvo integrada por diversos grupos a favor de los derechos humanos como “la Marcha de las putas”, “el Colectivo de Adultos por los Derechos de la Infancia”, entre otros. En Capital marcharon desde Callao y Corrientes hasta el Obelisco a partir de las 18.00 hs.

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Grupos unidos por una causa común

“La convocatoria surgió a través de las redes sociales a partir del asesinato de Diana Sacayán y considerando que cuando se hizo el XXX Encuentro Nacional de Mujeres en Mar del Plata paradójicamente ese fin de semana hubo varios femicidios, entonces decidimos no quedarnos de brazos cruzados ni permanecer impávidos mientras nuestros hermanos hombres matan a su pareja, a su esposa. Cada mujer muerta es una hermana, una tía, una madre que se va”, resaltó Fabián Gaitán. “Convocamos a los hombres para que abran su corazón y estén a la par, respeto a la vida del otro”.

 

“Vinimos porque por supuesto que adherimos a todas las luchas que

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#UnoMasXNiUnaMenos

tengan que ver, en este caso, con la reivindicación de los derechos de las mujeres, contra la violencia de género y porque el abuso sexual infantil tiene un sesgo muy claro de violencia machista y patriarcal”, comentó Sebastián Cuatromo, uno de los “hombres en pollera” quien fue abusado de niño por un docente y religioso del colegio marianista de Caballito, el ex hermano Fernando Pisiochi.

 

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Pollera como símbolo

Durante esas horas la pollera se convirtió en un sigo de protesta que apuntaba a romper con los esteriotipos sociales “de que la mujer usa pollera y el hombre usa pantalones, es como burlarnos hasta de nuestros propios miedos como decir ¿cuál es la diferencia? somos iguales. Respeto al ser humano”, afirmó Gaitán.

Cantos, banderas y un abrazo inundaron el Obelisco pero la cobertura mediática fue escasa. Para el defensor de los derechos humanos, se cumplió con el mensaje aunque la estructura patriarcal va a ser muy difícil modificarla.

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Abrazo en la marcha

Cuatromo sintetizó: “Lo que aprendí y lo que fuimos logrando con nuestro colectivo, a nivel social, es que no hay que despreciar nunca ninguno de los gestos de militancia, de activismo y de esa siembra que vamos realizando múltiples luchas, múltiples activismos, a nivel social. No importa si somos muchos o si somos pocos, lo importante es que estas cosas se realicen y que tengan lugar”. Sentimiento compartido con la ex diputada quien consideró que “Creo que lo que peor podemos hacer es no hacer nada”.

La pista se preparaba cada vez más para la marcha del 25 N.

En este clima de espera Gaitán expresó: “Esperamos que la movilización sea tan contundente como la anterior, que haya más hombres conscientes pero no conscientes porque se pusieron el cartelito para la foto sino la transformación a través de las propias mentes, romper con la creencia de que el hombre nace privilegiado y hace uso y abuso de ese privilegio”.

Deteniéndose en este punto del hombre, Stola agregó que “la mayoría de los hombres dicen <<No queremos que las maten pero sí que sigan dominadas>>. Y es esa idea la que se transmite en las propagandas, publicidades, en los medios, en la televisión, los programas… y es muy difícil revertir esa situación”.

A su vez, La escritora de #NiUnaMenos opinó que “dentro de los pedidos está la implementación de un plan Nacional que sea integral de prevención del bienestar de la mujer. También hay que mejorar la respuesta judicial en todas sus instancias. Además debe haber, también un trabajo de asistencia económica, de salud física y psicológica y por supuesto educación sexual en las escuelas”.

Para Fernanda Gil Lozano es primordial “visibilizarnos de nuevo y enfocarnos sobre algunas cuestiones que han sido muy espamódicas y muy terribles. De este modo, yo creo que hay que trabajar sobre el femicidio y sobre las víctimas colaterales de dicha problemática que son los niños que reciben el producto de esa violencia Esperemos que el 25 la marcha se pueda realizar, que haya mucha gente. Yo soy muy optimista y creo que tenemos que estar en la calle.”

Durante el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer organizaciones, carteles, ideales y familiares se hicieron presentes en diferentes puntos del país. En Capital se realizó tanto en la Plaza de los dos Congresos como en Plaza de Mayo. A su vez, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dio a conocer el primer Registro Nacional de femicidios del 2014 el cual detalla que se trataría de 225 muertes.

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“Nunca más familias en la calle”

El resultado no fue el mismo, la concurrencia tampoco. Menos personas participaron de esta manifestación y escasa fue su aparición en los medios.

En relación a la cobertura mediática, Paula Rodríguez apuntó: “Tendrían que responderlo los editores de los medios, no estará dentro de la agenda de ellos. Son temas que son considerados medio bajón y que se cree que generan pocos lectores. No el tema del femicidio sino la marcha en sí”.

Una de las escenas más impactantes de la marcha fue un mural colocado por “Las Rojas” en el que figuraban las fotos de cientos de víctimas que se llevó el femicidio acompañadas de frases contra jueces y asesinos.

Una fuente anónima que estuvo presente en Plaza de Mayo ese día mencionó que participó de la marcha dado que “me gusta solidarizarme, donde veo una herida me acerco para ayudar, yo siento que lo que le pasa al otro me puede pasar a mí” y además porque conoció a Diana Sacayán “hace mucho tiempo, como una compañera de la calle y cuando me enteré de lo ocurrido sentí lo del lema de la marcha <<Tocan a una tocan a todas>>. A mí lo que pasó es que me tocó en el cuerpo, me tocó en el corazón, me tocó en las emociones y me tocó poner el cuerpo para que el otro llore. Cuando vos empezás a observar situaciones en las cuales siempre estuvimos involucradas por ser mujeres y le pones rostro, le pones nombre eso lo encarnás en tu cuerpo”.

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Reclamos y manifestaciones en la marcha

En el corazón de la lucha están ellas, las víctimas, las mujeres que padecieron y padecen de violencia machista.

Nor Zárate, cordinadora de “la Marcha de las putas” en Buenos Aires compartió su experiencia: “A veces un <<sí>> tiene que ser un <<sí>> concreto y un <<no>> tiene que ser respetado. Dentro de una pareja, donde yo tenía relaciones, en un momento se dio algo que yo no quería que suceda. Dije que <<no>> una vez, dije que <<no>> otra vez y después dije “ok, esto va a suceder… No puedo hacer más nada”. Tardé un montón de tiempo, y gracias a la marcha también, en darme cuenta que lo que había pasado era un abuso. Por ahí claro, si es dentro de tu pareja, si vos decís “ya fue, sexo un poco más fuerte. No quería pero lo iba a hacer de cualquier manera en otro momento, en otro lugar, cuando tuviese ganas” intentás justificar el abuso, intentás no reconocerte como víctima o como sobreviviente y tenés que hacer todo ese trabajo y yo lo hice gracias al movimiento. Me pude dar cuenta que sí tuve relaciones insanas, donde fui abusada dentro de relaciones que ya tenía”.

El psiquiatra Stola amplió la cuestión. La mentalidad “tiene que ver con el entrenamiento que tienen las mujeres en nuestra sociedad, donde desde pequeñas se las educa que hay que servir al hombre, servir a los hermanos, al padre… esta imposición del hombre; y que como mujer deben ser buenas esposas. Es decir, hay un montón de mandatos que caen sobre el cuerpo de la mujer. A la hora de establecer una relación, a través de esos mandatos, ellas suponen que el hombre debe tomar ciertos roles de protección, de ser el proveedor… Estos son los mandatos sociales que tanto las niñas como las adolescentes compran y cuando se relacionan con hombres lo que tienden es a justificarlos, o sea explicarles que eso no se debe hacer pero a su vez van siendo sometidas de mil maneras y terminan sintiéndose culpables de que la pareja las domine.

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Expresionismo: escultura de arena con el hashtag

En situación de sometimiento, de terrible humillación y de profunda desvalorización hay angustias, depresión, estado traumático, un montón de patologías por las que le resulta muy difícil salir de ese vínculo, sumado a que no existe la adecuada protección social para que salga de esos vínculos.”

Respecto a este tema de la culpa que se adjudican las mujeres, Gil Lozano sumó su perspectiva: “A nivel social se le adjudica una carga de responsabilidad a la mujer: por qué si es anoréxica es el vínculo con las madres, si hay problemas para conseguir trabajo, es la madre…  Con ese criterio ¿somos las únicas estúpidas que estamos las 24 hs del día? ¿Por qué no repartimos un poco más?”.

“Desde que conozco a Diana era una especie de <<Revolución viva>>. Con muchas contradicciones, avances y retrocesos siempre fue una apasionada de la lucha, una leona del movimiento político. Diana es para mí una hermana, imposible hablar de ella en pasado”, expresó Romina Pereyra quien afirma que lo mejor que puede hacer por ella es recordarla en su lucha y seguir peleando por la causa junto con sus compañeras. “Lo primero que le diría cualquiera de nosotras a Diana es que la extrañamos. La verdad con mucha bronca y dolor… no creíamos que Diana iba a terminar así. Es muy difícil hablar y saber que no está… saber que no vas a poder darle un abrazo o putearla como hacemos las hermanas militantes”.

Una de las grandes incógnitas es cómo una persona que supuestamente ama a otra puede ser capaz de semejantes atrocidades…

El especialista Stola explicó que “en general los agresores no tienen patologías. En realidad son una minoría los que presentan algún trastorno de cerebro, generalmente quienes tienen cierto problema serio hace consultas médicas para intentar resolverlo. Si se ataca no se quiere. En realidad no hay amor, hay dominación. Lo que se intenta en esas relaciones es tener bajo su dominio a la presa, de modo que es un tipo que nunca amó sino que se siente autosatisfecho por tener a alguien a quien controla. De esa forma, está cumpliendo con esa imagen social de que el hombre tiene que estar una mujer que le debe obedecer”.

“No es macho el que pega ni el que insulta, ni el que prostituye ni el que viola, el macho es otra cosa…y habría que eliminarlo del vocabulario. El macho es un animal”, destacó Gaitán.

Lo cierto es que los agresores tienen hacia dónde recurrir. En un artículo publicado en la revista Anfibia se detalla que “en Buenos Aires y en el Conurbano existen siete centros que atienden a hombres que ejercieron violencia de género. Se los llaman Grupos de Recuperación o Rehabilitación para Varones Violentos y son coordinados por psicólogos o trabajadores sociales. Hay grupos interdisciplinarios, que involucran antropólogos y sociólogos. Son pocos los hombres que llegan hasta ahí solos: la mayoría lo hace por orden judicial, como parte de la suspensión del juicio a pruebas -el mecanismo conocido como probation y que suele dar en casos con penas menores a tres años a cambio de la reparación del daño causado-.”

La adecuada protección femenina es por la que cientos de mujeres continúan luchando. Para el doctor Stola “tiene que haber una política, una denuncia donde la mujer reciba una adecuada protección. En la que se le pueda entregar un dinero para subsistir, un lugar donde pueda vivir –porque generalmente se tienen que ir de la casa-, que su agresor reciba la adecuada restricción, que vaya preso con el simple hecho de haber amenazado o haber pegado.”

Las líneas telefónicas gratuitas actuales de asistencia son la 144 y la 137.

A pesar de todo lo manifestado, la lucha continúa y los caminos hacia el futuro son varios.

La editora de la revista Barcelona afirmó que existen proyectos para

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Paula Rodríguez

seguir peleando, “salió la estadística brindada por la Corte, se creó una fiscalía, el Congreso votó un proyecto de asesoramiento legal gratuito. Hubo, también varias cosas en el interior que no las podría enumerar pero de mucha importancia para brindar un apoyo en la causa pero esto es un tema de un monitoreo constante”.

A todas las mujeres que siguen la batalla: militantes, organizadoras, víctimas y familiares…

“Lo único que les puedo decir es que quedarse significa aumentar el riesgo de muerte. Jamás esperen que un golpeador se modifique. Lo que sí deben hacer es tratar de establecer relaciones y recurrir a los lugares de ayuda porque es la mejor estrategia para romper esos vínculos y poder tener una vida en libertad”. Enrique Stola.

“Lo importante que le podemos decir al resto de las compañeras es que hemos logrado muchos cambios pero que hoy la batalla es más dura ya que tenemos un Estado que representa los valores de lo más profundo del patriarcado.  No están solas, podemos seguir batallando con lo compleja que es la lucha y que cuando hay una compañera la victoria es segura.” Romina Pereyra.

“Les diría que no crean que ese es su destino, que recurran a los correspondientes organismos e instituciones, que no nieguen la violencia y que en algún momento el Estado va a caer así como para proporcionarles ayuda económica. ¡¡¡No bajen los brazos!!! NO ES UN DESTINO, SE PUEDE REVERTIR”. Fernanda Gil Lozano.

 

Antonella Morello

Fotografías y videos de producción personal.

Mirá algunos de los videos de las marchas:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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